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lunes, febrero 08, 2016

viernes, febrero 05, 2016

LA (E)LECCIÓN

A veces, envidio la sabiduría innata de mi sobrino...

"-  Hugo, ¿cuál es tu color favorito. 
                                                       - El rojo. Pero también el verde, y el naranja, y el azul y.."


domingo, enero 31, 2016

OLAS Y HOLAS

Oasis
Encuentros 
Ancla

En la distancia, 
el mar.

Juego de brisas
que vienen y van.

Como las olas.
Como los holas.

Vienen,
Van...


jueves, enero 28, 2016

AGELESS HUMOUR


The Freshman from May on Vimeo.


El pasado sábado, tuve ocasión de disfrutar de lo que considero un momento único: la proyección de un clásico de cine mudo del gran Harold LLoyd.  Con música en directo, a cargo del pianista Adrián Begoña. Fue en la sala Artistic Metropol de Madrid. Iba con ganas, pero la experiencia superó con creces mis expectativas. Ver la película tal y como la vieron aquellos primeros espectadores sorprendidos por la acción que se desarrollaba en la pantalla ante sus ojos, escuchando las notas del piano subrayando cada situación, anticipándola y desvelando incluso cada línea del guión, fue sencillamente, algo mágico. Escuchar las risas sinceras (que podéis ver en este vídeo que grabé) hasta la carcajada, saliendo de las butacas, sólo pudo aumentar en mí esa sensación de estar flotando con todo lo que implica esa magia. Aquella que un día provocara descubrir lo que la luz y la imagen podía contar y transmitir proyectadas sobre una superficie blanca. Si además de todo eso, os digo que el pianista que subrayaba la acción era excepcional...la experiencia no puede ser más poderosa. Volveré sin duda a dejarme engatusar por la virginal inocencia de esas bromas de siempre que, como pude confirmar aquel día, siguen provocando, para mi grata sorpresa, reacciones espontáneas y frescas, como si el tiempo se hubiera detenido en el momento mismo en que sucede la magia. Ahí. en el instante en que la imagen traspasa el proyector para iluminar de sueños la gran pantalla. Puro
Cine, sí. Y aún hoy, pura magia...