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jueves, marzo 30, 2017

miércoles, marzo 29, 2017

POP UP ARTÍSTICO

masQmay participa este fin de semana
en este Pop Up de las jornadas europeas de la artesanía
que organiza el Taller de la decoradora y restauradora

En pleno Rastro de Madrid
c/Encomienda, 6

Os esperamos

jueves, marzo 23, 2017

TRIÁNGULOS


Tres vértices,
una línea continua.

Señalado arriba
señalando abajo
Rewind Forward
Algunas de las piezas que forman parte de 



             *Si te interesó esto, también puedes echar un vistazo a más piezas
               de la colección aquí y también aquí


miércoles, marzo 15, 2017

OKUPAS EN EL UNIVERSO DE ESCHER

Meterse en el mundo de Escher es tan exigente como mareante
Y si encima eres, como yo, una loca de los reflejos,
está claro que allí, hay que hacer fotos "de las nuestras"
Selfie
Inspiración Escher en alta costura
Y en un lugar, el Palacio de Gaviria, que eleva la experiencia
Nunca me imaginé integrándome en el autorretrato del artista
pero...aquí estoy. Un cuadro que siempre me fascinó y en el que, ahora, 
por unos segundos inmortales, estoy dentro...

Escher es imprescindible. 
Como imprescindible es, cuando lo conoces, 
bucear en la cabeza de un hombre impensable.

Resulta arduo imaginar cómo sus manos dibujaban
esas loquísimas series en las que todo encajaba, 
(sin software)hasta la locura. 

Su impresionante avistamiento del mundo, 
su infinita ocupación del plano.
Sus perspectivas imposibles 
que se ríen en tus narices de la lógica.
Sus luces, en medio de la oscuridad. 
Sus revelaciones, sus paisajes y sus geometrías. 

En definitiva, su cabeza. 

Esta exposición es como si abrieran un pequeño orificio 
en ella, para dejarnos ver lo que hubo dentro. 

Y la escenografía arropa esa sensación 
de colarse en un universo muy concreto. 
El Palacio de Gaviria, en Madrid,
que llevaba una década cerrado, 
y reabre con esta exposición. 

Un lugar increíble con casi dos siglos de historia 
en el que recuerdo haber estado hace años de fiesta, 
bailando y tomando copas, entre cúpulas y frescos

Espacios que siguen intactos
para acoger esta muestra, 
redimensionándola. 

Jugar con los espejos 
resulta obligado. 

Y allí estuvimos, jugando...




lunes, marzo 13, 2017

PEDESTAL A LOS 80

Un aspecto de la sala de exposiciones, vestida de "Tocata" 
(para quien haya conocido aquel programa...)
Ornamentos oníricos y surrealistas
Pop por todos lados
Barroquismo
Vitalidad y vanguardia
Incluso tras la caída del telón

La luz en la calle ciega. 
Al abrir la puerta de la sala, los ojos tardan en adaptarse. 
Traspasar el umbral es adentrarse en un túnel. 
Literal. 
Paredes negras, luces de neón, viaje en el tiempo. 

Aterrizas en los años ochenta. 

Los vibrantes colores de los maniquíes vestidos 
con la desmesurada ropa del artista vuelven a cegarte. 
Pero esta ceguera es ya de otro tipo, 
da paso a los ojos bien abiertos. 

Y, de repente, no parpadeas. 

Algunos de los estilismos que lucía 
el cantante (hace años fallecido) Tino Casal, 
eran del diseñador Antonio Alvarado,
pero incluso estos, tenían el sello Tino Casal. 
Porque el artista los tuneaba 
hasta hacerlos más suyos que de nadie. 
A menudo, era él mismo quien los creaba. 
Su manera abrumadora de sumar color, 
estampados, accesorios y joyas deslumbra. 

Pero hoy lo que sigue apabullando es contextualizarlos. 

Imaginar ese desbordante arrebato pop en una España 
que empezaba a sacudirse el blanco y negro 
de años de severidad dictatorial e inexpresiva, abruma. 

En los tiempos en que Yamamoto creaba 
la imagen vanguardista de David Bowie, 
Tino Casal se paseaba por los escenarios de España
haciendo lo propio con recursos a medida de nuestras carencias 
y una astucia muy desarrollada a través de sus estancias en Londres, 
y su formación como artista. 

Además de músico, fue pintor, escultor y escenógrafo. 

Un hombre que sabía muy bien lo que quería, 
amigo de Fabio MacNamara, Alaska y de todos 
aquellos que protagonizaron la movida. 

Sofisticado como pocos en aquellos años. 
A  la vanguardia de la expresión creativa 
como puede verse aquí. 

Mas que trajes, sin duda. 
Historia. Pop. Música. Arte. 
Libertad y Rebeldía. 



domingo, marzo 05, 2017

NO HAY PARED. ESTÁS DENTRO


La semana pasada asistí a esta obra de La Ribot en los Teatros Canal de Madrid. Esta es la escena final, la única que se podía fotografiar. La más cruda. La más impactante. Y sin embargo, no la mejor. La Ribot transita entre el arte y la danza. Su expresión es el cuerpo, su lenguaje muy plástico. Preñado de poderosas imágenes que ella presenta de forma tan minimalista como abrumadora. En La Ribot los extremos se unen. Sus piezas están llenas de simbolismo. El escenario es la cancha en la que sucede todo. Los actores los que proponen, el público el que dispone. Porque no hay fronteras, uno asiste y observa desde donde le apetezca. Más lejos, más cerca. Más dentro, más fuera. Sentado en el suelo. De pie. La obra transcurre a tu lado y te afecta, por tanto, de otra manera, con otra intensidad. Sientes la respiración del actor comprometido en expresar con todo su cuerpo, con toda su piel. Y de manera natural le acompañas en el viaje hasta lograr acompasarte con su ritmo. La simbiosis ocurre cuando descubres que el público (tú) avanza por la sala como un todo caminando tras los actores a la frecuencia exacta que marcan sus movimientos. Los pies miden el ritmo para seguirlos en su deambular circular por la pista. En esta "pieza distinguida" de La Ribot, el arranque deja huella: los actores se sacan la piel una y otra vez en la penumbra de la sala y en una danza tan plástica como pseudoviolenta, apasionada y devoradora. Las pieles, van cayendo una tras otra, como fragmentos ya inútiles hasta mostrar lo que hay debajo. Una piel oscura. Negra. 
Pasión, entrega, pertenencia y no pertenencia, están en juego. Y así esta pieza distinguida, hasta el crimen pasional, o la locura.

miércoles, marzo 01, 2017